Divendres, 15 Febrer 2019

La fragilidad de nuestras políticas de vivienda

A propósito de la Sentencia Tribunal constitucional sobre la Ley 14/2015 del Impuesto de Viviendas Vacías de Cataluña

Por fin podemos leer las Sentencias del Tribunal Constitucional sobre viviendas que diversas notas de prensa han venido comentando últimamente, sin que los aplicadores del derecho pudiéramos conocer su contenido. Me refiero ahora a la STC 4/2019, publicada ayer 14/02/2019. Se refiere al Impuesto de viviendas vacías (IVV) de Cataluña implantado por la Ley 14/2015. El TC desestima el recurso de inconstitucionalidad porque no existe duplicidad entre el Impuestos de Bienes Inmuebles (IBI) y el IVV; el IBI grava la propiedad de los inmuebles y el IVV la desocupación permanente e injustificada de los mismos. El pronunciamiento del TC es coherente con otros anteriores referidos a impuestos autonómicos diversos. 

Lo curioso es observar cómo la STC razona que ya no existirían obstáculos para el recargo del IBI sobre las viviendas desocupadas, en base a que el Real Decreto-Ley 21/2018 de medidas urgentes en materia de vivienda y alquiler "ya no reserva al Estado la definición de dicho concepto". En efecto, no imaginó el TC que la nueva norma quedaría derogada porque el Congreso no la convalidaría en un contexto de crisis política entre grupos de la izquierda.  El Decreto-ley ha desaparecido de nuestro ordenamiento jurídico por falta de convalidación, y con ello los Ayuntamientos seguirán sin poder regular los recargos sobre el IBI en Comunidades autónomas que han legislado sobre vivienda y han definido el concepto "vivienda vacía"; todo ello al margen de que la no convalidación ha supuesto también el regreso a los contratos de alquiler de 3 años y la derogación de otras previsiones que beneficiaban a las personas necesitadas de vivienda.  

Tantos años reivindicando poder aplicar el recargo sobre el IBI y cuando por fin lo habíamos conseguido nos ha durado un soplo y lo hemos derogado en 1 mes y 10 días.  Duele.